Todo final, es un nuevo comienzo…

«A toda acción, corresponde una reacción…» -Tercera ley de Newton-

‘A todo pensamiento, sentimiento o sensación, corresponde una respuesta…

Soy Aria, joven por naturaleza soñadora, idealista…, crecí con la ilusión de que para tener una mejor vida tenía que esforzarme por mejorar las condiciones de vida en las que crecía y ayudar a mejorar las de mi familia; de lograr lo que nunca se había conseguido dentro de mi árbol generacional, y así sumar a las expectativas e ideales de superación que tenían los que me antecedieron y no tuvieron oportinudad de hacer.

Así mi primera meta se convirtió en estudiar una carrera universitaria, tener un título y salir a desempeñarme en la «vida real».

Lograr algo conlleva esfuerzo, sacrificios, resistencia, fuerza y persistencia; estudiar, graduarme y titularme nos costó a mi familia y a mí la distancia física, y sin darnos cuenta, también la distancia del corazón

Me gradué, inicié la carrera laboral, y tiempo después pudimos estar juntos otra vez como familia; fue hasta entonces que la distancia del corazón entre nosotros se hizo evidente, así como una lucha constante y desgastante en mí por querer pertenecer, aunque no lograba encajar…, y no lo logré…

Tras un tiempo de sentirme sola, a pesar de estar rodeada de personas, en 2018 empecé a manifestar las consecuencias de constantes desequilibrios emocionales por aquella lucha, el peso de una profunda tristeza y desolación, así como desesperanza…

Fueron años de luchar por encajar, por unir, por restablecer, lo que no estaba en mis manos hacer; a finales de ese año, de la «nada» mi cuerpo manifestó síntomas que dificultaban que pudiera desempeñar mi vida sola; mareos, falta de oxígeno, debilidad, taquicardia, en cualquier momento y de forma inesperada; no podía salir sin el temor de quedar inconsciente en cualquier momento, y con más miedo si es que andaba sola, lo cual era lo más común.

Intenté saber la causa y posible solución médica a mi problema, pero me encontré ante un abanico de posibilidades que no ofrecían un pronóstico alentador, y sí, un quizá largo y cansado proceso para poder ‘curarme’.

Me sentía sola, no podía con la carga de ese panorama y decidí no indagar más, no luchar y dejar mi vida o lo que quedara de ella en manos de Dios, le entregué mi vida, mis días y decidí empezar a disfrutar los días que me quedaran, y soltar la carga tan pesada que yo misma me había puesto…

Apenas y logré terminar mis compromisos laborales ese año, y decidí descansar las vacaciones de diciembre, quizá eso me serviría, pero no fue así…

En 2019, después de haber intentado una alternativa médica a inicios de año, cuyo resultado no fue permanente, pero que funcionó lo que prometió en un principio, decidí no depender de ningún tipo de tratamiento para estabilizarme, y con mis fuerzas, con lo que quedaban de ellas, empecé nuevamente a vivir lo que me restaba, sin ver el futuro de una vida larga, y más bien, sin verme terminando el año con vida.

Para las personas que me rodeaban, les era imposible ver en realidad cómo estaba, pues si algo aprendí al vivir sola fue a aparentar muy bien la fortaleza, a mostrarme fuerte y sacar la casta para estar y seguir adelante, aprendí a ser resistente, así que nadie se percataba de que yo estaba viviendo mis últimos días por no querer enfrentarme a un diagnóstico y luchar; a pesar de que no salía de casa, de que no estaba empleada, de que me esforzaba en ocasiones para acudir a otro lugar, nadie notaba que me estaba derrumbando.

A veces cuando divisamos el final, no podemos ver el nuevo comienzo…, pero ¡hey!, no todo termina dónde nosotros pensamos... Nuestra visión es corta, y no se compara con los planes de Dios!!!

A mediados del 2019 Dios puso una puerta delante de mí, una promesa y un lugar en donde encontré lo que jamás esperaría…, y sí, aún en lo que pensaba eran mis últimos días, decidí dar el paso, abrir esa puerta y acudir, y así, un día de Octubre me encontré en la Base Misionera Roca Blanca, el lugar de encuentro con mi destino, el INICIO...

Continuará…

Acompáñame en el compartir de mi historia, de un final que llevó a un nuevo comienzo, en el cual, aún estoy aprendiendo a crecer…

Deja un comentario